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Blogging tips

31.5.15

La despedida de soltera de Andrea


Andrea es una chica decidida, emprendedora, vital, con pánico al deporte y cualquier actividad física, incluso a correr detrás de los autobuses. Bueno, eso era antes. 


El running y la vida saludable comenzó a ponerse de moda. Todo eran señales. Como cualquier persona a la última (y porque el combo sofá-dieta no es vida), decidió, sin más, cambiar de hábitos y apuntarse al gimnasio.  

Lo que Andrea pensó en un principio como un hecho banal (todos lo hacemos en primavera), fue mucho más que eso. El gimnasio significó la bofetada de realismo, la rotura de sus esquemas, el salto del sofá. Nunca pensó que allí encontraría a su medio melón, Ricardo. Un complejo revitalizante que le inyecta adrenalina en la sonrisa y felicidad en el corazón. Ricardo es la horma de su zapato y ahora, van de running juntos.


Ya estamos en la cuenta atrás, el día seis de junio se casan, pero antes, el equipo A despidió su soltería con pelucas rosas, tutú y varita mágica del amor. Prepararon con esmero un fin de semana inolvidable en León. 



Divertidas pruebas entretuvieron a la novia durante toda la jornada. También visitaron una bodega y como toque picante, disfrutaron de una reunión Tupper sex.




 No hay nada como dar en el palo del gusto y por ello, además de todo el esfuerzo y el cariño volcado, la novia, ahora es adicta al healthy, se refiere a su Equipo A con estas palabras:


"A Ellas:

A lo largo de la vida una va conociendo a muchas personas. Hay personas que te marcan para bien y personas que no quieres recordar nunca.

Algunas personas pasan y se van. Otras se mantienen en el tiempo y terminan desapareciendo. Luego están esas personas que a pesar de los vaivenes siguen contigo. 

No importa el año en el que aparecieron, ni si las conoces de siempre o desde hace a penas un par de meses. De hecho, ni siquiera recuerdas el día exacto en el que os tropezasteis. Pero de lo que nunca te olvidas es de que “siempre están ahí”.

A veces pasas días y meses sin verlas, pero no importa. Cuando os encontráis es como si hubiese sido ayer. 

Ellas saben todo de ti y tú de ellas. Secretos, aventuras, frases, anécdotas guardadas en la memoria que siempre salen del baúl de los recuerdos en cualquier ocasión juntas. Cada una con su vida, con sus problemas, con sus cosas… siempre dispuestas a hacerte reír. 

Hablo de mis amigas. Amigas que no significan otra cosa que momentos geniales.  Risas, risas y más risas. 

Sin embargo, llega un punto en el que todo da un giro de 360 grados. Llega el momento de comunicar la gran noticia: “Me caso” Ojos como platos, aplausos, silbidos, abrazos, enhorabuenas... No sé cómo lo hacen pero, de repente, ¡manos a la obra! Organizan algo muy especial, parecen expertas aunque a penas han practicado, solo llevan una despedida a sus espaldas.

Viven tu boda tan intensamente como una misma, comparten contigo momentos muy especiales, son testigos de tu ilusión, de tu emoción. Te van a acompañar en uno de los días más felices de tu vida. Aunque antes toque “despedirse”. Me refiero a esa situación especial con ellas, en realidad no me gusta llamarle despedida aunque se le diga adiós a la soltería. Demuestran lo que son, lo que significas para ellas. Preparan algo solo para ti, a tu medida. Algo que jamás olvidarás y te revientan el corazón en cien pedazos. La emoción te embriaga y de tus ojos solo brota un océano entero que, por proximidad, podría haber sido el Atlántico.

Y así, como hacía mucho tiempo, tienes a tu lado a esas personas especiales que has ido eligiendo a lo largo de todas las etapas de la vida: la ternura de la infancia, la creatividad de la adolescencia, los años locos universitarios… Ahí están, contigo, demostrándote que todas somos una y una, que somos todas.


Con estas palabras quiero agradecer a mis chicas especiales todo lo que han hecho siempre por mí. Os elegiría siempre para continuar ­mi camino, para adornarlo con momentos y para pintar con colores los tres puntos suspensivos de todo lo que nos queda por compartir. Juntas.

Inolvidablemente, os quiero.

Andrea"





¿Qué haríamos sin amigas, verdad? Seguro que Andrea y su equipo A aún tienen infinidad de mapas por explorar y recorrer con zapatillas de deporte o con tacones.


¿Os ha gustado el plan del Equipo A?